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La inteligencia artificial juega con nuestras emociones

IA juega con nuestras emociones

El hombre es un ser emocional y las emociones están en el corazón de todas nuestras acciones. Nos gusta imaginarnos a nosotros mismos como seres racionales.  Sin embargo, son nuestras emociones las que guían nuestro comportamiento, nuestras decisiones y nuestras acciones.Por ejemplo, un producto defectuoso generará emociones como la ira que me causarán un sentimiento negativo con respecto a la marca.

¡Todo debe ser experiencial!

” Las empresas han comprendido que controlar las emociones puede ser la clave para vender. Por eso les interesa mucho. Es la base del ”  marketing experiencial  ” donde cualquier interacción con el cliente debe ser una experiencia increíble. Piénselo cuando vea los esfuerzos realizados por compañías como Apple en cosas tan insignificantes como su empaque en términos del valor del producto.

Los usos se multiplican y coquetean con los límites de la ética:

  • Marketing: las agencias integran la medición de las emociones en sus análisis.
  • Medios, marcas y productos: la medición de las reacciones de un panel a una creación (una película, un anuncio, un discurso, etc.) permite evaluar su potencial. Lo mismo con las pruebas de producto que guían su diseño.
  • Gestión de recursos humanos: el análisis del comportamiento y el rostro de los candidatos o colaboradores durante las entrevistas permite detectar posibles riesgos.
  • Bienestar: cada vez más objetos conectados te permiten verte como la banda de Dreem que “combina los métodos más efectivos, desde la biorretroalimentación hasta la neuromodulación, para mejorar tu sueño diario”

Nuestras emociones: nuevo campo de juego para la IA.

Dominar las emociones es, por un lado, comprenderlas y, por otro lado, generarlas:

  • Comprenderlos es poder medir el impacto del medio ambiente en las personas. ¿Cómo se percibe mi producto? ¿Mi campaña publicitaria? etcétera
  • Generarlos es poder despertar tales emociones en un individuo. Es el grial de toda comunicación comercial.

“Todo es artificial, hasta cierto punto” (Andy Warhol)

El estado del arte de la investigación científica aún no permite esta hazaña para comprender las emociones.Pero al no comprender las emociones, la inteligencia artificial hace posible medir los efectos, las huellas. Un nuevo término viene a dedicar este nuevo campo de juego a los algoritmos: la computación emocional o afectiva (“Computación afectiva”).

Con los datos disponibles y las técnicas de aprendizaje automático en general, y el aprendizaje profundo en particular, podemos construir modelos para medir las emociones.

En esta carrera para medir todos los datos son buenos:

  • Textos: estos son los datos más utilizados. Comentarios, conversaciones, avisos en sitios especializados, todo vale.
  • Imágenes y videos: esta es probablemente la fuente más rica de datos para medir emociones. Las últimas tecnologías de inteligencia artificial permiten evaluar los rostros y los movimientos de los ojos, analizar los gestos y seguir los movimientos respiratorios.
  • La voz: transmite mucha información sobre el estado emocional de una persona. La entonación, el ritmo, la respiración … todo es bueno para el análisis.
  • Los sensores: siempre más numerosos, permiten medir señales hasta ahora inaccesibles. Por ejemplo, con el aumento de los relojes conectados, es posible medir de forma furtiva y casi continuamente la frecuencia cardíaca, la sudoración, los movimientos del cuerpo, etc.

Si combina todas estas fuentes de datos, obtendrá una medida bastante precisa de las emociones. Queda por dar sentido a estas medidas.

Después de la medición, en el camino a la generación de emociones.

El control de las emociones es todavía limitado:

Por el momento estamos en la infancia, pero no faltan los actores que invierten en esta área. Google, por ejemplo, trabaja en Google Duplex, un chatbot de voz cuya voz y artilugios artificiales dan la ilusión de tratar con un ser sensible. La demostración es impresionante en este punto.
En otra zona está la carrera por la IA creativa. Por ejemplo, Olivier Reynaud quiere que AI sea capaz de generar películas ganadoras de un Oscar.

Los límites

El control de las emociones es todavía limitado:

  • Límite ético: este es probablemente el límite más fuerte. ¿Qué queremos hacer con estas nuevas capacidades? China muestra un camino que no tiene nada de distopía.
  • Limitación técnica: los enfoques de aprendizaje profundo que son muy utilizados en este campo requieren una gran cantidad de datos que las empresas no tienen fácilmente a su disposición. Con la transferencia de aprendizaje, que implica el uso de un modelo entrenado y su especialización, este límite se vuelve menos fuerte.
  • Límite creativo: todavía estamos en el principio y, por el momento, las tecnologías “emocionales” se utilizan principalmente para medir el impacto de una acción o un mensaje. Pero el potencial de estas tecnologías va mucho más allá.

El manejo de emociones a menudo se presenta como la próxima frontera de la IA y, si existe un límite, queremos que sea un espacio rico y rico en valor para todos.

Fuente: Christophe Tricot, Gerente de Inteligencia Artificial en Kynapse byOpen

Mariana SosaLa inteligencia artificial juega con nuestras emociones

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