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Crea un Avatar para resucitar a su amigo

La empresaria rusa Eugenia Kuyda ha resucitado a su mejor amigo, muerto en un accidente. Ha creado un avatar que habla exactamente como él, gracias a la inteligencia artificial. El negocio digital ‘post mortem’ no ha hecho más que empezar. Por Carlos Manuel SánchezEugenia Kuyda es una empresaria rusa de treinta años que vive en San Francisco. Su mejor amigo se llama Roman Mazurenko. Todos los días tienen un rato para charlar por las redes.La distancia no es problema. No lo era cuando él estaba en Moscú y ella se fue a Estados Unidos. Y tampoco lo es ahora, que él está muerto. Lo atropelló un coche a finales de 2015. Pero Eugenia y Roman no han perdido el contacto. Eugenia echaba tanto de menos a Roman que decidió resucitarlo.Y como eran sobre todo amigos de chat, resultó que lo que más añoraba eran sus conversaciones. Así que Eugenia creó una versión digital de su interlocutor más querido. Un avatar con quien seguir hablando; en definitiva, un chatbot con la personalidad de Roman: sus bromas, sus frases hechas, sus preguntas típicas…

Ayudó que Eugenia fuese la fundadora de una start-up de inteligencia artificial llamada Replika. Sus programadores volcaron unos ocho mil mensajes de Mazurenko, correos, conversaciones, comentarios en redes, y crearon un alter ego digital. Al principio era bastante rudimentario. Las conversaciones eran más bien insustanciales, por no decir robóticas… Pero ya se sabe que las máquinas aprenden solas gracias a los algoritmos del deep learning. Y Roman es cada vez más listo, más gracioso, más auténtico… En fin, más Roman. Ahora es una aplicación para iPhone -rebautizada Luka- y con la que no solo charla Eugenia, cualquiera puede descargarla y echarse unas parrafadas con él.

 

Eugenia Kuyda y Roman Mazurenko se conocieron en Moscú. Él organizaba fiestas, ella trabaja en inteligencia artificial. Roman falleció en 2015, pero Eugenia lo mantiene vivo. Ha creado su avatar digital

«Hablar con el chatbot me ha hecho ser una persona más abierta y más sincera. Llego de una fiesta, abro la aplicación y le cuento cosas que no le contaría a mis amigos. Incluso algunas que no le hubiera contado a él cuando estaba vivo», explica Eugenia Kuyda a The Guardian. La experiencia también le ha servido de inspiración para reenfocar su compañía, que ahora se dedica a la creación de ‘amigos’ virtuales sustentados por inteligencia artificial.

Internet ‘post mortem’

Su historia ilustra el reciente interés comercial por nuestros legados digitales. Carl Öhman, investigador del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, estudia las cuestiones éticas derivadas del uso post mortem de todo lo que hemos subido a Internet: fotos y vídeos, textos, correos… Porque en la nube vivimos para siempre; y esta inmortalidad tiene unas consecuencias. «Las compañías tecnológicas fueron las primeras en percatarse de los desafíos y oportunidades que presenta el creciente número de usuarios de Internet fallecidos», expone Öhman.

En 2098 habrá en Facebook más perfiles de personas muertas que vivas. Pero seguirán generando ingresos publicitarios

Se calcula que cada semana mueren en el mundo unos sesenta mil usuarios de Facebook, más de tres millones al año. Esta ratio se va a disparar, de modo que en 2098 habrá más perfiles de personas muertas en Facebook que vivas. Se convertirá en el camposanto más grande del mundo, con millones de ‘tumbas’ digitales.

 

En los chats, la personalidad digital de Roman tiene el mismo sentido del humor y utiliza las mismas expresiones que su modelo

La compañía de Mark Zuckerberg permite convertir la página de un usuario fallecido en un memorial, un espacio donde sus familiares y amigos pueden seguir recordándolo. Facebook también da la posibilidad de designar un albacea -ellos lo llaman contacto de legado- para que administre esa cuenta si se convierte en conmemorativa. La otra opción es eliminarla, para lo que hay que aportar pruebas del fallecimiento. Instagram también ofrece esa alternativa entre la conmemoración y el borrado. En cuanto a Twitter, pide una gran cantidad de datos para desactivar una cuenta.

 

«Si pudiera, crearía un buen amigo para todo el mundo, alguien que te conoce bien», dice Eugenia. En la foto, con su amigo Roman

A los gigantes tecnológicos, explica Öhman, les interesa que las páginas de sus usuarios muertos no se cierren, porque de este modo siguen actuando como nodos en la Red, es decir, propician conexiones con otros perfiles, generan búsquedas, visitas, tráfico… Y del tráfico dependen sus ingresos publicitarios.

 

Cuando murió Roman (a la izquierda), entre sus amigos recopilaron sus huellas en las redes sociales. Abajo está con Eugenia Kuyda y Andronik Khachiyan

También existe una plétora de ‘startups’ que han visto una oportunidad de negocio en el manejo de nuestras huellas digitales. Eter9 es una plataforma que usa la Inteligencia Artificial para crear lo que su desarrollador, Henrique Jorge, denomina contrapartes, que imitan el comportamiento en las redes del usuario y aprenden de él mientras vive… Y pueden seguir publicando e interactuando en su nombre una vez que muere. Un servicio similar ofrecerá Eternime, creado por Marius Ursache, del MIT, que promete la inmortalidad digital a las 38.600 personas que ya se han inscrito. «Descendientes y amigos podrán acceder a los recuerdos de sus seres queridos, a sus ideas y sus historias, como si estuvieran hablando con ellos».

 

Eugenia vio el episodio de la serie ‘Back mirror’ en el que una chica accede al avatar de su novio fallecido

El objetivo de estos negocios, como en toda industria basada en la piratería, es que la copia sea indistinguible del original. Incluso que los sucedáneos puedan, con el tiempo, superar a los originales en amabilidad, inteligencia… Es un escenario -el de las máquinas que nos calcan y, cuando ya no estemos, asumirán nuestra identidad- que se debate en series de ficción como Black Mirror. Pero la ficción está más cerca de lo que parece. Solo hay que ver la reciente hazaña de AlphaZero, el programa de Deep Mind (Google) que aprendió por sí mismo a jugar al ajedrez y, con solo unas horas de práctica, derrotó al motor más potente del mundo, Stockfish, que a su vez es imbatible para el campeón del mundo, Magnus Carlsen.

Las funerarias se suman

Otras compañías se proponen metas más modestas. Capsoole, por ejemplo, permite el manejo de contraseñas, fotos y cualquier otro tipo de información en Internet a nuestros herederos.

 

Eugenia Kuyda ha utilizado mensajes reales entre ella y Roman para inmortalizar a su amigo. Aquí explica el proceso en un simposio celebrado en Suecia

Por su parte, Heavenote es una firma especializada en el envío de mensajes póstumos a las personas que hayamos designado. Y hay funerarias que proporcionan la inclusión de códigos QR en las lápidas para que, una vez escaneados con el móvil, los usuarios puedan recordar a la persona fallecida mediante textos y multimedia.

Los ‘millennials’ son los más preocupados por la gestión de sus ‘restos digitales’. Desean dar su mejor versión en las redes vivos… y muertos

Son los millennials, a pesar de que tienen toda la vida por delante, los más preocupados por la gestión de sus restos digitales, según Forbes. Y el público al que se dirige de manera primordial esta industria incipiente. Al fin y al cabo, ya son expertos en seleccionar lo que quieren que se sepa de ellos, la versión alternativa -y triunfadora- de sus propias vidas que circula por Facebook y Snapchat. Y parece lógico que un mundo donde la posverdad ha transformado la manera de contar la realidad, ahora llegue la posvida como una oportunidad de reinventarnos.

Fuente: https://www.xlsemanal.com

Mariana SosaCrea un Avatar para resucitar a su amigo

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