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Big Data – Agregando una nueva dimensión a los espacios públicos

La mayoría de nosotros encontramos espacios públicos en nuestra vida cotidiana.

Ya sea espacio físico, un elemento visual  o un modo de transporte .

Pero durante las últimas dos décadas, las tecnologías digitales como los teléfonos inteligentes y el Internet de las cosas están agregando capas adicionales de información a nuestros espacios públicos y transformando el entorno urbano.

Tradicionalmente, los espacios públicos han sido diseñados cuidadosamente por los planificadores y arquitectos urbanos.

La teoría dice que el comportamiento en los espacios públicos pueden guiarse por la forma en que se planifica el entorno.

El espacio público es un hecho que las personas reciben y utilizan dentro de los términos y las pautas proporcionadas.

Si bien estas ideas siguen siendo relevantes, la información es ahora otro material clave en los espacios públicos.

Cambia la forma en que la gente experimenta la ciudad.

Uber nos muestra la posición de sus conductores más cercanos, incluso cuando están fuera de la vista; las aplicaciones de búsqueda de ruta, como Google Maps, nos ayudan a navegar a través de territorios desconocidos.

Pero no solo estamos recibiendo información, también la estamos generando.

Ya sea que le “guste” algo en Facebook, busque en Google, compre en línea o incluso el acceso a Wi-Fi.

Todos los datos creados por estas acciones se recopilan, almacenan, gestionan, analizan y negocian para generar valor monetario .

Diluvio de datos

Estos datos proporcionan actualizaciones precisas y continuas de cómo está evolucionando la sociedad y generando ganancias para las empresas.

Que pueden ser utilizados por los gobiernos y diseñadores para administrar y diseñar espacios públicos.

Antes de los grandes datos, los arquitectos diseñaron espacios basados ​​en suposiciones de cómo las personas probablemente los usarían.

Ahora, el espacio público se está volviendo cada vez más dinámico. La información sobre el consumo se utiliza para dar forma a la producción, en un proceso híbrido llamado ” prosumption “.

Un ejemplo:las competiciones de televisión donde los espectadores tienen un papel activo en la decisión de quién permanecerá o abandonará el programa.

En un contexto urbano, existe el sistema de datos abiertos TfL , donde todos los datos producidos por los titulares de Oyster Card.

Se ponen a disposición de las personas para crear conciencia, desarrollar nuevos programas, visualizar datos o analizar estadísticas.

Ciudades digitales

Y esto es sólo el principio. Un número creciente de proyectos está demostrando los impactos potenciales de big data en nuestra experiencia de los espacios públicos.

Por ejemplo, la empresa de ingeniería Arup creó una “red” de datos públicos que permite a las personas ver su impacto directo en los datos urbanos en tiempo real.

Si es verdad que las ciudades se están convirtiendo cada vez más en redes sociales espaciales de interacción : entonces podemos continuar produciendo sin pensarlo un diluvio de datos que resultará en el espacio en el que vivimos, o podemos comenzar tomando el control de ello.

Si todos usamos el poder y la potencialidad del Big Data y la Computación Ubicua de una manera inteligente. Podemos contribuir activamente a la creación del reino público, ingresando datos y generando información de manera consciente.

Al ser conscientes, del impacto de nuestras fuentes de Twitter, las respuestas de Facebook o el intercambio de información personal.

Podemos hacer que los analistas y corredores de datos vayan en una dirección específica u otra.

Por ejemplo, los gráficos animados en código en las pantallas LCD gigantes en Times Square responden a la hora del día, la cantidad de personas en la plaza y los eventos que ocurren en un momento específico.

La gente en la plaza puede cambiar la configuración del fondo moviéndose por las diferentes partes del espacio público.

Si el público sabe que sus acciones (productoras de datos) se escuchan, recopilan y utilizan para dar forma a las decisiones.

Pueden convertirse en una parte activa de ese proceso.

Proyectos como Live Singapore!  que proporciona una plataforma para la recopilación, elaboración y distribución de datos en tiempo real sobre la ciudad.

Muestra cómo las personas pueden usar los datos urbanos que ayudan a crear, para comprender mejor su ciudad e informar sus acciones.

Conclusión

Todavía estamos muy lejos del día en que los espacios públicos se configuran como las personas desean, en tiempo real, con un alto nivel de personalización. Tomar conciencia de cómo las acciones individuales pueden moldear los espacios públicos es solo el primer paso.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

Mariana SosaBig Data – Agregando una nueva dimensión a los espacios públicos

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